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Pruebas de "Gigantes" en la antiguedad.

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                                                                  GIGANTES EN LA ANTIGUEDAD

 

G i g a n t e s  en  la  antigüedad

 

¿Quiénes fueron los Gigantes?, esta especie de homínidos de quienes se hace referencia en multitud de crónicas y leyendas griegas, nórdicas, germánicas, hindús, indoeuropeas, mayas, aztecas, toltecas e incas, así como en casi todos los libros sagrados de la antigüedad: el Lebhar Gabhale (libro de las invasiones) irlandés, el Ramayana hindú y hasta en la Biblia.

¿Por qué hablar de unos seres que no existieron en realidad? ¿Son los gigantes únicamente protagonistas de historias fantásticas o, por el contrario, sus hazañas pertenecen a la memoria colectiva de la humanidad y están basadas en relatos de lo que realmente ocurrió en el planeta?

¿Quiénes construyeron las colosales estructuras megalíticas y desplazaron grandes monolitos como si de un juego se tratara?

La Arqueología, hasta el momento, no ha ofrecido ninguna respuesta convincente. Resulta incómodo para los arqueólogos reconocer que hoy día no existen grúas ni aparatos elevadores capaces de mover y levantar titánicos bloques de piedra de 1500 toneladas, como es el caso de las terrazas de Baalbek (actual Líbano). Parece que bloques de estas dimensiones tuvieron que ser puestos allí por gigantes o miembros de una civilización que conocía los secretos de la levitación y la antigravedad.
Las construcciones de la isla de Pascua, Tiahuanaco, el yacimiento megalítico de Ollantaytambu, Cuzco, Machu Picchu, las islas Marquesas, la isla volcánica de Pohnpei en la Polinesia ... son una pequeña muestra de las muchas construcciones de estas características que existen en nuestro planeta, atribuidas por los habitantes locales a los gigantes.

En México, por ejemplo, existieron historiadores de gran prestigio que se preocuparon por la cuestión de la existencia de los gigantes. Francisco Javier Clavijero, narra en su Historia Antigua de México lo siguiente: “Hubo algunos autores que apoyados en la tradición de los pueblos americanos y en el descubrimiento de huesos, cráneos y esqueletos enteros de tamaño desmesurados que en diversos tiempos y en algunos lugares de la Nueva-España se han desenterrado (Atlancatepec, Tlaxcala, Texcoco, Toluca, Quauhximalpan, y California, por ejemplo), creyeron que los primeros habitadores de aquella tierra habían sido gigantes.

Yo, a la verdad, no dudo de la existencia de ellos, así en éste como en otros países del Nuevo Mundo, pero ni podemos adivinar el tiempo en que vinieron, aunque tenemos razón para creerlo muy antiguo, ni podemos persuadirnos que hubiese habido una nación entera de gigantes, como imaginaron aquellos autores, sino solamente algunos individuos extraordinarios de las naciones conocidas, o también de otra más antigua y enteramente desconocida.

Bien sé que muchos filósofos de Europa, que se ríen de los que creen en los gigantes, se burlarán también de mí, o al menos se compadecerán de mi demasiada credulidad; pero yo no debo hacer traición a la verdad por evitar la censura. Yo sé que entre los pueblos cultos de la América corría la tradición de la existencia en aquellos países de ciertos hombres de una altitud y corpulencia desmesurada, y no me recuerdo que en alguna nación americana haya memoria de los elefantes o hipopótamos, o de otros cuadrúpedos de semejante tamaño.

Yo sé que se han encontrado cráneos humanos y esqueletos enteros de un tamaño sorprendente, por la deposición de innumerables autores, y principalmente de dos testigos oculares mayores de toda excepción, el doctor Hernández y el padre Acosta, a los que no faltaba ni doctrina, ni crítica, ni sinceridad; y no sé que hasta ahora entre tantas excavaciones hechas en la Nueva-España, se haya descubierto un esqueleto de hipopótamo, y lo que es más, si un diente de elefante.

Yo sé que algunos de dichos huesos se han encontrado en sepulcros fabricados de intento, y no sé que se fabriquen sepulcros para enterrar hipopótamos o elefantes. Todo esto, y aún mucho más debería considerarse antes de decidir por aquellos autores que afirmaron sin dudar, que todas las osamentas descubiertas en la América eran de aquéllos o de no sé qué otros animales desenterrados.

Algunos autores del reino de México dicen que los gigantes fueron muertos a traición por los tlaxcaltecas; a más de que no tiene otro apoyo que ciertas poesías de los mismos tlaxcaltecas no se conforma en la cronología de los referidos historiadores, pues hacen a los gigantes muy antiguos y a los tlaxcaltecas muy modernos en el país de Anáhuac”.
Hasta aquí, Francisco Javier Clavijero (Historia Antigua de México).

Por otro lado, contamos también con la narración sobre el tema de otro eminente historiador; Don Mariano Veytia, quien al respecto nos dice en su también Historia Antigua de México: “La noticia de haber sido gigantes los antiguos habitadores de estas tierras, es tan común en todos los autores que han escrito en cosas de Indias, que apenas se hallará alguno que no la refiera, y al tiempo del ingreso de los españoles en estos países la hallaron universalmente recibida y contestada entre los naturales; pero cuando así no fuese, la multitud de huesos que posteriormente se han hallado y cada día se descubren en el terreno mismo en que afirman haber estado sus poblaciones, que no hay animal alguno conocido cuyo cuerpo puedan adaptarse, y al mismo tiempo no hallarse otros iguales ni semejantes en otros terrenos que no habitaron, verifica esta noticia que nos conservaron los indios, y quita enteramente toda duda el hallazgo de esqueletos enteros que en estos últimos años se han descubierto.

En las riberas del río Atoyac hallaron algunos gigantes que vivían en ellas, más como brutos que como racionales. Les dan el nombre de Quinametli, y en plural Quinametzin; no dan las medidas de sus cuerpos, pero ponderan mucho su estatura, y con razón porque los muchos huesos que se han sacado, y todos los días se encuentran en este terreno donde estuvieron poblados, se conoce haber sido muy corpulentos.

Su alimento eran las carnes crudas de las aves y fieras que cazaban sin distinción alguna, las frutas y yerbas silvestres porque nada cultivaban; pero sabían el modo de extraer de la planta del maguey la bebida del pulque con que se embriagaban; andan enteramente desnudos, suelto y desgreñado el cabello, y aunque para la caza de volatería usaban el arco y la flecha, para la montería se valían más frecuentemente de su ligereza y fuerzas, sirviéndose de aquélla en su gran corporatura para seguir y alcanzar a las fieras, y de ésta para combatir con ellas, y para este efecto usaban de gruesas porras, de ramas de árboles que desgajaban con tanta facilidad como pudiéramos nosotros desgajarlas. El año de la destrucción de los gigantes, que como llevo sentado fue el de tres mil novecientos setenta y nueve del mundo, ciento y siete años de la era cristiana, y por consiguiente tiene la gloria de ser la más antigua de toda la Nueva-España.

Supongo la existencia de los gigantes constante, y el día de hoy se manifiesta evidente con la multitud de osamenta y esqueletos enteros que se han descubierto en este reino, y supongo también, como de fe, que éstos no tuvieron distintos progenitores que los mismos Adán y Eva, padres comunes de todo el linaje humano, y que esta diversidad de estaturas, como la de los colores, es provenida de las varias disposiciones de la naturaleza, temperamento, clima y semejantes accidentes como a cada paso nos lo manifiesta la experiencia, viendo nacer de los mismos padres unos hijos altos y otros pequeños, unos blancos y otros morenos, unos rubios y otros pelinegros.

Con que no hay dificultad en que los gigantes de este nuevo mundo procediesen de aquellas siete familias primeras, y todas las historias de los indios contestan que la nación tolteca, que indudablemente procede de ellas, fue siempre señalada en estatura, tanto, que aún después de muchos siglos que salieron de su patria y establecieron su monarquía en la tierra de Anáhuac, y casi hasta los tiempos en que entraron los españoles, eran conocidos los toltecas por su corpulencia; y todos los que han entrado a la tierra dentro por el Nuevo México, que fue donde hicieron sus primeras poblaciones, aseguran haber todavía algunas naciones de sobresaliente estatura, especialmente en las poblaciones de la costa del Sur”. Mariano Veytia. Historia Antigua de México.

Existen evidencias contundentes descubiertas por arqueólogos de todo el mundo sobre la verdadera existencia de esta especie de gran tamaño con la que nuestros ancestros compartieron el planeta, sin embargo, desconocemos el porqué se oculta celosamente toda esta evidencia y se desmiente cuando se les cuestiona sobre tales hallazgos, como si el reconocer su existencia trajera consigo terribles consecuencias en nuestra actual sociedad, cambios tal vez que cimbrarán las bases de nuestra ciencia y religiones.

Diseminados en los cinco continentes, se han descubierto restos arqueológicos de esqueletos humanos que demuestran que en la Tierra habitaron seres gigantescos. Además de desorientar a la comunidad científica, estos restos avalan las leyendas y tradiciones que el folclore popular ha recogido sobre “Los Gigantes” con el paso del tiempo.

Hallazgos por todo el mundo, las pruebas:

Que en el planeta habitaron gigantes lo demuestra el hallazgo de restos humanos de extraordinarias dimensiones en la India, Tibet, China, Sudamérica, África ... algunos con una edad aproximada de 45,000 años. Y no solamente huesos, sino también espadas, hachas, lanzas y otros instrumentos como picos de tal envergadura que para poder usarlos habría que tener una estatura de, por lo menos, tres metros. Pero veamos algunos ejemplos:

En una gruta de Atyueca, cerca de Mangliss (antigua Unión Soviética), se encontraron esqueletos de hombres que medían entre 2.80 y 3 metros. Éstos presentaban seis dedos en sus extremidades. Otros hallazgos científicamente admitidos son el gigante de Java (sur de China) y el gigante de China meridional. El primero con una antigüedad de medio millón de años y el segundo también con seis dedos en sus extremidades.

En Chenini (Túnez) se encontraron restos de tumbas de gigantes con esqueletos que medían más de tres metros. Transval (Sudáfrica) es otro ejemplo similar al anterior.

Más recientemente, en Marruecos, se han hallado en una cueva de la región de Nador, en el norte del país, restos de tres esqueletos de niños pertenecientes a una raza desconocida de gigantes. Se trata de una zona próxima a las míticas columnas de Hércules, considerada patria del bíblico gigante Goliat. El gigante más grande hallado hasta el momento tenía un esqueleto de 5.18 metros de alto, y fue desenterrado en 1956 en Gargayan, Filipinas. Cada uno de sus dientes incisivos, tenía cinco centímetros de ancho por quince de largo. Se estima que en vida, este hombre pudo haber alcanzado los 5.40 metros.

Aparte de leyendas (que por cierto abundan), herramientas y huesos de gigantes, hay otro factor que los partidarios de la teoría de las tres razas proponen como argumento válido de la existencia de gigantes; los monumentos megalíticos de tamaños descomunales que pueden encontrarse erigidos en casi todos los continentes de la Tierra. Si tomamos en cuenta que en la actualidad no existen medios para mover rocas de magnitudes como las que conforman las pirámides de Egipto, el Stonehenge o los moai de la isla de Pascua, en Chile, podemos empezar a caer en una escalofriante incertidumbre. Es verdad que algunas de estas enormes rocas podrían moverse mediante la maquinaria que hemos logrado desarrollar en estos tiempos, pero ... ¿cómo lo lograron antiguos humanos? Tal vez en la existencia de esta raza de Goliat puede encontrarse la respuesta.
Pero aceptar el hecho de que los humanos modernos hayan coexistido hasta hace muy poco tiempo con pares enanos y gigantes significaría derrumbar una cantidad de teorías arraigadas y comenzar de cero. De hecho, las pruebas existen, pero al parecer aún no hay un gran número de científicos dedicados a estudiarlas.

La historia parece haber mostrado una y otra vez a mitos populares encerrar una gran realidad, pero la pseudociencia de la parcialidad aún persiste.

En conclusión, las leyendas de gigantes que se narran en el folclore de prácticamente todas las etnias del mundo han trascendido a pruebas veraces de su existencia.

¿Cuántos mitos más existentes en la historia esperan para revelarse con pruebas concretas en este mundo humano? La verdad es que esto parece imposible de saber. Mientras tanto, sólo podemos seguir caminando muy despacito, por el angosto camino de la ciencia. Eso sí, cuidándonos de no caer de bruces al tropezar con algún otro “mito” que pueda ser real.

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MAS PRUEBAS

Las fotos que corresponden a este documento estan "fotos"

El investigador boliviano Guillermo Lange cuestiona la teoría de la evolución y trata de desmontarla en base a ciertas evidencias.
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Inés Ruiz del Árbol • Fotos: Guillermo Lange / AFP
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Quiénes fabricaron enormes instrumentos para colocarlos en el interior de rocas y bloques de carbón hace más de 70 millones de años? ¿A qué raza desconocida pertenecen unas posibles huellas humanas de gigante estampadas junto a las de dinosaurios? ¿Quiénes alzaron las titánicas obras dispersas en el mundo y trazaron desde el aire los misteriosos dibujos de Nazca, en el Perú?.
Éstas son sólo algunas de las preguntas que vagaban sin rumbo por la cabeza de Guillermo Lange Loma, autor boliviano de diversos reportajes científicos y de investigación. Mi estudio para elaborar una nueva teoría sobre el origen del hombre ha durado casi toda una vida, explica satisfecho. Todo surgió a partir de su convicción del fracaso de la teoría de la evolución, que se acentuó a partir de distintos estudios sobre el tema de algunos naturalistas y evolucionistas.
Hoy son numerosos los descubrimientos de huesos fosilizados pertenecientes a homínidos que se supone que son nuestros antecesores. Pero para Lange, su antigüedad es superior a lo calculado por la antropología evolucionista.
Y es que los misterios por resolver aún son muchos. Sin ir más lejos, el museo Smithsonian de Estados Unidos y el Saint Germain de Francia guardan en sus subterráneos extraños artefactos que no han podido ser catalogados ni fechados. Se trata de objetos de fabricación humana descubiertos en lugares inimaginables, de elementos que dejan entrever que civilizaciones ya desaparecidas manejaban avanzadas técnicas, de utensilios encontrados en las profundidades de los océanos, de la tierra o, increíblemente, dentro de rocas sólidas.
Como son evidencias inexplicables, que no hallan un lugar dentro de las teorías evolucionistas, han sido bautizadas con el nombre de ´Reliquias erráticas no clasificadas. Y su origen, según la ciencia, no puede atribuirse a los seres humanos del Mesozoico o del Paleozoico.
Para el investigador boliviano, es razón suficiente para replantearse todo lo que se sabe de la historia del hombre en la faz de la tierra. Y a eso dedica Lange el libro ´Los gigantes, verdaderos ancestros del hombre, de reciente publicación.
En su obra, entre otras cosas, se señala que paleontólogos y antropólogos han descubierto desmesuradas huellas humanas petrificadas junto a las de los dinosaurios que existieron en los períodos Secundario y Terciario. Es el caso, por ejemplo, de unos terrenos calizos de Texas. Y aunque la ciencia moderna niega la coexistencia de los dinosaurios con el hombre, hasta ahora no se ha podido explicar cómo las antiguas culturas pudieron tener conocimiento de estos animales del Cretácico, pues es desde hace miles de años que los hombres realizan dibujos de los dinosaurios.
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La tradición universal
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Pero Lange va más allá, y cree que cabe la posibilidad de que el hombre venga de algún tipo de gigante.
Para él, la mayor parte de las tradiciones del mundo se refieren a razas de gigantes. En la mitología de muchos países representan un papel importante y, según Lange, los mitos en realidad son historia. Los libros sagrados de uno y otro lado los mencionan de forma insistente, describiendo con lujo de detalles su aspecto físico, su modo de vida y sus descomunales obras.
Yo considero que los titanes o gigantes fueron realmente hombres que vivieron sobre nuestro mundo, rodeados de flora y fauna también gigantes. Y si decimos que el plesiosaurio —de enormes dimensiones— es antecesor del lagarto y el mamut del elefante, el gigante igual puede serlo del hombre´, asegura. Y esta línea pareciera apoyada por diferentes relatos de corte universal.
En este sentido, algunos escritos sobre el Diluvio aseguran que los gigantes sobrevivieron y vagaron sin rumbo de un rincón a otro, siendo despreciados por humanos de normal tamaño. Por otro lado, desde el mundo andino —afirma Lange— ´se los describía como caníbales.
Siguiendo el recuento, uno de los más famosos cronistas de la conquista española, el padre Bernabé Cobo, deja constancia en su obra ´Historia del Nuevo Mundo de que los primeros españoles que arribaron a las regiones andinas encontraron rastros de gigantes. En esa línea, revela que en Tarija se descubrió un cuerpo entero a orillas de un río. Era tan grande —explica en su libro— que su sepultura ocupaba un enorme espacio.
¿Están mintiendo los anales sagrados de casi todos los pueblos del mundo? Según Lange, basta esta última interrogante para demostrar de una manera irrefutable´ la existencia de los gigantes en épocas pasadas de nuestra historia.
Las tradiciones y leyendas se deben utilizar como una herramienta auxiliar y muy valiosa para la investigación científica, sentencia.
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Los ablandadores de piedra
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Guillermo Lange, por otro lado, atribuye a los gigantes una extraña habilidad, la de poseer una técnica para reblandecer las piedras.
Considera que ejemplos de megalíticas estructuras que parece que fueron tratadas de una extraña manera hay muchos, y piensa que es erróneo que la ciencia pretenda explicarlas en base únicamente a elementos rudimentarios. Es decir, al uso de martillos de piedra, sierras de cobre y el buen manejo de cuñas, rodillos y toboganes´, explica.
Para Lange, ´las cosas que el hombre efectivamente conoce no pueden en modo alguno compararse numéricamente con las que son desconocidas´. Apunta, además, que la arqueología nunca ha podido dilucidar el sentido que tenía el hecho de pulir las superficies en los lugares de corte de las piedras, que supuestamente se fragmentaban a golpe de cinceles y mazas. Y es que resulta sorprendente que en esos yacimientos no se hayan observado nunca las huellas de violencia que dejaría previsiblemente un trabajo realizado con las herramientas mencionadas.
Para despejar interrogantes, el investigador, en su obra, menciona que algunas teorías plantean que tanto los tiwanakotas como otras culturas conocían los secretos de una planta que crecía en las selvas amazónicas y cuya savia tenía el poder de reblandecer la roca sobre la cual se iba a trabajar, hasta transformarla en una pasta blanda. Como ejemplo, informa de que en algunas canteras próximas al lago Titicaca aún se observan las marcas perpetuas de rocas que parecen fundidas, y que para él fueron tratadas con los jugos de estos vegetales.
La ciencia, según su postura, tampoco ha podido dar una respuesta a otro misterio, el de moles rocosas que resultan completamente ajenas a los países en los que hoy se encuentran fijas, que pertenecen a estratos diferentes de los países en los que fueron colocadas.
Y Lange cita nuevamente a Tiwanaku. ´Allá se han encontrado grandes monolitos, de hasta ocho metros de altura y 20 toneladas. Para mí, tienen que ver con los testimonios que indican que hubo ciudades pretiwanakotas sumergidas en el lago en las que habitaban los gigantes. Algo parecido, según el investigador, pudo ocurrir con las grandes estatuas de Isla de Pascua.
Sea como fuere, éstos y otros vestigios como los menhires de Carnac o los dibujos de Nazca han marcado una nueva línea de estudio y, para algunos, son una clara evidencia de la presencia de gigantes en el pasado, de seres que mantuvieron oscilando con sus manos, en mágico equilibrio, enormes piedras, y que, sin saberlo, intentan sembrar dudas sobre la teoría de la evolución en la que se ha creído por tantos años.
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Comentarios Pruebas de "Gigantes" en la antiguedad.

[...]/art_1.htm">http://www.karger.com/gazette/68/grivetti/art_1.htm (Ver párrafo 12 ??En las riberas del río Atoyac?) http://leeme.obolog.com/pruebas-gigantes-antiguedad-164571 La confusión evidentemente se funda en un básico o casi nulo conocimiento de esta maravillosa y sacra lengua. Pero, sorprendentemente, uno de ellos mismos nos confirma quinametli como “gigante”. http://nasdat.com/index.php?topic=1992.5;wap2  Afirman los desconocedores que kinam proviene de qui-namictia, ?ellos se casan?.[...]

Este documento editorial y las fotos son muy convincentes, felicitaciones por su artículo publicado y muchas gracias por su interés en dar a conocer estos hallazgos

Orlando Orlando 19/01/2010 a las 17:33

Lamento mucho desilusionarte


Entra en internet y lee todo lo que encuentres sobre el gigantismo


Enfermedad hormonal mas que conocida



Se que gusta mucho lo inexplicable, lo sensacionalista y las personas tienen mucha prisa por encontrar explicacion a todo


Pero no por eso vamos a creer en teorias sin base cientifica alguna



Fotos:


Lo primero que se hace con las fotos es hacerlas pasar por las pruebas necesarias que descarten cualquier posible montaje


Una vez obtenido el certificado oficial que asevera si la foto es autentica o esta trucada se publica con la foto como prueba


Una de las fotos de tu video es un claro trucaje.Sale justo antes de una de una calavera ennegrecida


Las demas a saber



Grabados y pinturas:



Comprenderas que eso no es mas que una prueba de haberse plasmado por el artista las historias contadas


No constituye ninguna prueba



Mitos y leyendas:



Es cultura, o supersticion popular, que durante  decadas, o siglos, se transmitieron por el boca a boca


En psicologia se hace una prueba. Se pone a 100 personas en fila. El primero le cuenta una historia al segundo, este se acerca al tercero y se la transmite, asi hasta que el sujeto nº99 se acerca al 100 y se lo cuenta


Luego se escucha la grabacion de lo que conto el nº1 y despues la del nº99 y se descubre que practicamente no se parecen en nada


Si una historia no pasa la prueba de ser transmitica por 100 personas sin verse alterada...¿como nos van a llegar las historias populares integras tras siglos siendo transmitidas por millones de personas?


¿Como fiarnos de la autenticidad de las historias populares antiguas? ¿En cuanto se atienen a lo que se contaba al principio?


Se habla de gigantes...eso es cierto...pero lo mas logico es que fuesen miembros de la especie que nacieron padeciendo gigantismo y no otra cosa.



Afamados historiadores y demas gente citada:



Ser afamado no garantiza ser objetivo. Todos podemos creer en lo que nos plazca y lo defenderemos alegando como cierto aquello que queremos creer.


Sobre instrumental en los sotanos de afamados museos...hay puebas? Lo has visto?


La rumorologia es una anticiencia de la que debemos cuidarnos muy muchos


Piramides de equipto...metete en los canales satelites de documentales y podras ver interesantisimos documentales donde se explica con todo lujo de detalles como se hicieron cada una de las piramides. Ya se sabe. Veras que tecnicas e instrumentos se utilizaban e incluso te explican como se pulian de esa manera tan perfecta



Esqueletos:



Los esqueletos son faciles de datar utilizando la tecnica del carbono. Facilisimo saber si son humanos o no, autenticos o no. Y con las tecnicas modernas saber si ese hueso es de un enfermo de gigantismo que llegan facilmente a medir 3 metros y mas


Primero que todos los esqueletos existan de verdad, no sean solo rumores, y despues que pasen las pruebas y listo



Fenomenos inexplicables:



Al igual que hace 2 decadas se ignoraba como se hicieron las piramides y hoy ya se sabe---con paciencia veremos como se van descubriendo como se pudieron hacer, transportar o alzar todos los enigmas que mencionas


Paciencia



Como veras para mi "Gigantes" es igual a miembros de nuestra especie con "Gigantismo"


Nada mas

Pilar Pilar 15/08/2010 a las 04:44

con respecto a los comentarios de pilar.
con la teoria cientifica que manejas facilmente podrias convencer a un novato, sin embargo permiteme recordarte que una cosa muy diferente es el deseo de que exista algo a que hayan elementos que permitan la posisbilidad de su existencia. por muy efectivo que sea el metodo cientifico hasta ahora no nos han mostrado alguna "prueba" contundente de que no haya existido alguna especie de seres gigantes o de gran estatura, yo no he visto algun video que la ciencia haya mostrado con filmaciones reales de la epoca de babilonia o de los egipcios construyendo las piramides, como ves solo tienen pruebas que resultan convincentes dentro de los patrones y esquemas que son validos para la ciencia, es como cuando una pelicula gana un oscar, solo recibe el reconocimiento de la academia de cine de acuerdo a sus propias interpretaciones.

FER FER 19/09/2010 a las 23:51

esos huesos que se ven de gigantes es un montaje ya lo dijo la revista national geografic, deduzco que gigantes existieron pues la biblia los menciona, el ejemplo de goliat y el rey og, pero creo que no existe ningun hueso de gigantes, o al menos no he visto nunca una foto real.
gracias

Orlando Laffont Orlando Laffont 24/09/2010 a las 08:19

para el que dice que esta resuelta la manera en que se construyeron las piramides de egipto,le contesto,todos los datos y analisis que se ven en distintos documentales son teorias de ingenieros,y no una respuesta avalada por la comunidad cientifica.ademas,el carbono 14 no es cien por ciento confiable,mira la discrepancia con respecto a la sabana de turin,y lo hicieron distintos cientificos.chicos,abran sus mentes,no todo esta dicho,unicamente lo que quieren que sepamos. 

oscar oscar 25/03/2011 a las 04:30

 EL CORAN ABLA DE HOMBRES QUE TIENEN LA ALTURA DE LA PALMERA AL MEJOR SON LOS GIGANTES

karim karim 19/05/2011 a las 20:12

yo no puedo concretar nada por q yo no estuve ahi, no por q no lo podemos ver  no significa q no haya existido, pienso q todo eso es un misterio y solo eso 

yessica yessica 20/12/2011 a las 17:45

Quisiera puntualizar algunas cosas respecto a algunos comentarios vertidos en este blog en relación a los gigantes.



Es fácil engañarse y desilusionarse con el tema. No es nada fácil encontrar pruebas que sean válidas y menos aún en Internet. La mayoría de las fotografías son falsas (por no decir todas). Es lógico que sea así puesto que es un tema del que cuanto menos se sepa y más confusión exista, tanto mejor. La mejor documentación sobre este tema y la evidencia física (esqueletos, huesos, etc), se encuentra en los archivos de museos chinos y rusos, aquellos a los que los occidentales no han podido echar mano. Las pruebas más evidentes de que los gigantes existieron se dividen en 2 principalmente: La evidencia física y la evidencia documental.


1-La evidencia física


Está en la siguiente relación:


pinturas rupestres-petroglifos-culturas megalíticas-cerámica campaniforme-pirámides-momias.


Este tipo de cultura es UNIVERSAL y se haya en todos los continentes del planeta excepto la Antártida y el Polo Norte. Algunos restos se hallan incluso bajo el mar. Siempre que en un lugar haya dos o más de estos tipos de representaciones, estamos frente a cultura gigante. Como culturas megalíticas entendemos por cualquier arquitectura en la que se utilice piedras de gran peso (hablamos de toneladas) y/o de formas concretas como los dólmenes, cromlechs y menhires principalmente, aunque puede haber otras como las Taules menorquines o Stonehenge.


La cultura de la momificación es originariamente una forma de expresión tardía gigante que el hombre aprendió con posterioridad. Las tumbas de las momias de Palenque en Guatemala y de YingPan en China de individuos de más de 2m son un ejemplo de ello. Eran pelirrojos y caucásicos y con trenzas, lo cual no deja de ser sorprendente en el entorno en que fueron encontradas.


Sin embargo hay evidencia de que los gigantes del mundo antiguo eran mucho más altos. Tenemos huellas de ellos en el río Paluxi, en el estado Norteamericano de Texas, cuyo tamaño de más de medio metro evidencian individuos que podían tener más de 4 metros de altura y lo peor de todo, al lado de huellas de dinosaurios que presuntamente perseguían y cazaban...Esqueletos y calaveras de tamaño anómalo se pueden encontrar en Perú en el museo antropológico como en el idem de la isla de Malta, el último lugar de Europa donde sobrevivieron estos seres.



2-La evidencia documental


Siempre que se pueda deben leer libros antiguos. Una buena base documental puede consistir en buscar cúales fueron los primeros libros impresos en Europa (los Incunables) del finales del s XV y principios del XVI. También los relatos de los religiosos españoles en la colonización de América son un buen comienzo. Por supuesto los mitos y leyendas (empezando por los más antiguos como los Sumerios) hasta los mitos Celtas y Nórdicos mucho más recientes, son una excelente base documental.


La estela akadia de Naram-Sim representando a Nergal en el campo de batalla, un gigante de 2,5-3m de altura y los bajorelives sumerios son claros ejemplos de la existencia de gigantes en tiempos remotos históricos. El Toutatis Celta, también representado en bajorrelieves expresa también la admiración por este tipo de individuos que convivieron con el hombre hasta épocas relativamente recientes.



3-La distorsión de la transmisión oral


La transmisión oral sobre una historia o un acontecimiento puntual puede ser tremenda y no pervive mucho, pero si la historia se repite en el tiempo, la transmisión permanece. Los gigantes morían y nacían de nuevo nuevas generaciones, exactamente igual que nosotros, por eso las historias perviven en el tiempo, porque sus protagonistas también pervivieron en el tiempo, generación tras generación.
Por contra, la transmisión escrita permite la pervivencia de historias por milenios, como por ejemplo el génesis bíblico está representado en la Epopeya de Gilgamesh, casi dos mil años más antigua y guarda un parecido asombroso con la primera, sin apenas cambios. Por cierto que en dicho documento, la pieza literaria más antigua  conservada, habla de la amistad con Enki, un gigante con trenzas...



4-Gigantes versus Gigantismo


Los enfermos de gigantismo hubiesen tenido muy poco futuro en una sociedad basada en la caza y en la guerra hace miles de años atrás. Los débiles no tienen cabida aquí, y los hombres con gigantismo son enfermos que necesitan de cuidados continuos. Tampoco se juntan. Los hombres afectos de gigantismo pituitario son escasos en el planeta y lo máximo a que se ha llegado es a unos 2,72m de altura (Robert Wadlow). Algunos de los restos y de las huellas encontradas superan esta altura. Y las culturas megalíticas evidencian la presencia imprescindible de muchos individuos en un mismo lugar (Baalbek, las pirámides de Giza). Levantar piedras de toneladas está fuera del alcance de dichos enfermos, la mayoría de ellos necesitan muletas para andar, así que no resiste el más mínimo análisis.



5-Las Pirámides de lo imposible


Las grandes pirámides de Giza NO fueron levantadas por los egipcios. La prueba documental de que fueron los faraones Keops, Kefren y Mizerinos, procede de las obras de reconstrucción y mantenimiento de las mismas, NO DE SU CONSTRUCCIÓN. Las pirámides son mucho más antiguas, al igual que la esfinge. En el templo de Abidos, en la estela de los reyes, el rey Seti muestra a su hijo Ramsés II los reyes de Egipto desde el principio. y esa estela nos relata que antes del rey Menes regían en la tierra dioses y semi-dioses y quienes construyeron las pirámides. Ellos los describen como los Dioses-Sol. No hay más referencias a las pirámides, algo asombroso, teniendo en cuanta que es la obra cumbre de toda una civilización. Dentro de ellas no hay jeroglíficos, en todo caso grafitis hechos por los egipcios que estuvieron en las obras de reconstrucción y de los sucesivos exploradores que las hollaron.


La prueba física de que no pudieron ser los egipcios se basa en la propia construcción de las pirámides. Contienen piedras de más de cuatrocientas toneladas en la cámara del rey, apiladas y en cuña (el tejado). Hoy en día es imposible mover este tipo de piedras con las gruas disponibles.


Herédoto nos cuenta que tardaron 20 años en construir la gran pirámide. Hay más de dos millones y medio de piedras en ella. Colocarlas todas (de una media de dos toneladas y media cada una) supone colocarlas en menos de cuatro minutos, noche y día, sin descansos, durante todo este tiempo. Sin comentarios.







Arkahim Arkahim 30/05/2012 a las 04:32

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